martes, 16 de agosto de 2011

C-0

El claxon del coche de atrás, que avisaba de que el semáforo ya estaba en verde, hizo reaccionar a Víctor. Estaba algo nervioso. En realidad estaba muy nervioso y tenía varios motivos. Motivos por los cuales había estado liado todo el día, ni siquiera su casa parecía su casa, ni siquiera él parecía él. Cuando por fin paró el coche, sacó el móvil e hizo una llamada perdida y se quedó mirando perdido el horizonte. Mil cosas pasaban por su cabeza.

“¿Saldrá todo bien? Bueno, no tiene que salir todo perfecto, ya he hecho bastante. Creo que saldrá bien.”

De pronto escuchó dos golpecitos en la ventanilla del copiloto y automáticamente abrió el coche. Era Claudia, quien muy guapa y arreglada y con una dulce sonrisa se acercó y le dio un beso.

- Te dije que te arreglaras, pero estás impresionante.
- No seas tonto. Tú también vas muy bien - le guiñó un ojo - En fin, ¿dónde es ese sitio tan bonito al que me vas a llevar hoy?
- Ah sí... no te lo voy a decir... aún... - arrancó el coche y emprendió su camino - Tengo que pasar por casa antes.

Claudia no paraba de hacerle preguntas sobre el sitio al que irían y el porqué de tanto secretismo de ese día. No le gustaban las sorpresas. Realmente no era así. Le gustaban las sorpresas, lo que no le gustaba era no saber qué iba a pasar. Cuando llegaron Víctor aparcó y le dijo q subiera con él y al llegar a la puerta le dijo:

- ¡Ay! Voy a tener que revelar un poco el secretillo - Claudia miró intrigada - Hay algo en el salón que no puedes ver así que... ¿cuentas hasta diez y entras?
- ¿Qué? - preguntó sorprendida
- En serio. Cuenta hasta diez y entra, ¿vale? - ella asintió.

El corazón de Claudia empezó a latir algo más fuerte. “¿Qué será? Si pudiera entrar ya y verlo”. Pero fue fiel a su palabra y tras diez segundos entró por la puerta y se sorprendió aun más con lo que se encontró. Cerró la puerta y empezó a sonar una música de fondo que provenía del salón. “Nuestra canción”, pensó ella. En el pequeño hall que daba paso al salón, aun con la puerta cerrada, en el suelo se encontró tres pequeños cestos circulares de mimbre con dos pequeñas velas alrededor de cada uno y formaban un pequeño camino hacia la puerta de entrada al salón. Claudia no salía de su asombro y aquello no parecía que fuera simplemente un detalle. Dentro de cada cesto había un pequeño objeto personal. El primero era un osito de peluche que ella le regaló poco después de que se conocieran, de su viaje a Francia. El segundo una carta que Víctor le había escrito en un momento crítico de su relación. Las lágrimas ya empezaban a molestarla, pero ella quería verlo todo con claridad. Al abrir el tercer cesto pudo notar el olor, su olor. Dentro se encontró una pulsera de plata que ella había perdido hacía mucho y que significaba mucho para ella. Y su olor, que la rodeaba. Con aquellos tres objetos en las manos abrió la puerta al salón que estaba algo más iluminado y vió que las sorpresas no habían acabado aún. Se encontró con un salón diferente. “¿Estamos en otra casa?”, se preguntaba. Una habitación casi entera vacía decorada con pequeños detalles que la hacían muy acogedora e íntima, una mesa en medio con dos sillas y justo a su lado estaba la razón por la que brillaba la habitación. Un montón de pétalos de rosa hacían de fina cama para el gran corazón hecho de pequeñas velas rosas y rojas que contenían un mensaje en medio:

“Ojalá viviera para siempre... para estar siempre a tu lado...”

Entonces apareció Víctor desde el otro lado de la habitación algo nervioso aun y se quedó mirando. Ella no dudó en saltar a sus brazos y besarle.

- Entonces, ¿te ha gustado? - preguntó algo sonrojado.
- Me ha encantado - le susurró al oído - No tenías que haber hecho todo esto.
- Quería hacer algo especial.
- Así vas a hacer que no quiera marcharme.
- ¿Lo estoy consiguiendo? - se miraron y rieron - Solo quería que supieras que para mí eres muy especial y este tiempo que hemos pasado juntos ha sido único. Te quiero y aunque vayamos a estar lejos, quiero que recuerdes todos lo que significas para mí.
- Gracias Víctor. Me ha gustado mucho.
- Bueno, ¿cenamos? He hecho algo muy rico. Es un clásico mío, ya sabes.
- Genial, estoy hambrienta - Víctor se fue a la cocina y ella se acercó y le preguntó - Oye, ¿dónde la encontraste? - él rió tímidamente
- Hice un poco de trampa. No es la misma que perdiste - Claudia se rió.
- Lo imaginaba, si hubieras encontrado la mía me casaría contigo ahora mismo.
- Pregunté a tu madre si recordaba donde la compró y fui a ver si la tenían. Suerte que aún estaba en el catálogo ese modelo. Aunque lo tuvieron que pedir por encargo. En fin, lo importante es que lo tienes otra vez.
- Y me hace muchísima ilusión. Era algo muy importante para mí.
- Lo sé, por eso lo hice. Para que te lleves un trozo de aquí a allí.
- Es una pena que no te pueda llevar a ti entero.
- Venga ya - se miraron entristecidos - Vamos a la mesa que la comida está caliente.

Claudia y Víctor se conocían desde hacía mucho tiempo. Su relación tuvo varios altos y bajos, donde los altos eran muy altos y los bajos, muy bajos. Pero a pesar de ello habían aguantado y llegado lejos. Siempre superaban sus problemas. Como pareja no llevaban tanto tiempo juntos, pero era, sobre todo, su amistad lo que les hacía sobrellevar las malas situaciones. Ese año había sido mágico para los dos, pero a Claudia le salió una oportunidad única: su universidad le ofreció un año de estudio totalmente subvencionado en París. Ella no podía perder la oportunidad y Víctor creyó que sería bueno para ella. Ambos estaban ilusionados por todo lo que podría pasar en ese año y Víctor quería que ella se sintiera especial antes de irse. Claudia partiría al día siguiente, por lo que él quiso darle una noche inolvidable, y sin duda lo fue. Como también lo sería aquel año.

lunes, 4 de julio de 2011

¿Qué sería de mí?

Ni siquiera te conozco y ya me hipnotizas.
Me quitas el sueño y cuando duermo apareces en ellos.
Cada día es una constante lucha contra mi consciencia, contra mi deseo, contra mi ilusión.
Cada noche pierdo la batalla y me sumerjo en un mar lleno de ti.

Ni siquiera te conozco y aun así te siento tan cerca.
Me vuelvo loco mirando a mi alrededor procurando encontrarte.
Cada día te veo en cada rincón que me alcanza la vista.
Cada noche ardo en deseos de que aparezcas a mi lado.

Ni siquiera te conozco y ya eres parte de mí.
Me podrán llamar loco y decir que olvide tu nombre.
Cada día si me apago, pienso en ti y me vuelvo a levantar.
Cada noche si no muero, quiero despertar solo por volver a verte.

Ni siquiera te conozco y ya mi alma te necesita...
¿Qué sería de mí si alguna día fueras mía?

jueves, 2 de junio de 2011

Somos...

Tú no acabas nunca... Llegas y existes cuando quieres...
Y yo solo puedo mirarte... y no reaccionar...

Viendo como destruyes los muros que construí a mi alrededor...

Tú eres más que cualquier barrera...

Eres eterna, como mi ansiedad cuando sé que te acercas...
Como mi sed de ti, que no se apaga...

Tú siempre estás... nada más...

Y pasa el tiempo y tú y yo nunca nos alejamos ni morimos...
Solo somos, como las ganas de tenernos que no desaparecen...
Como el final de nuestra vida que no sabemos cuando llegará..

jueves, 5 de mayo de 2011

Silencio...

Silencio. Solo se escucha el silecio. Y es así durante un rato, hasta que una quebrantada voz llena el vacío y oscuro escenario.

"Lo siento. Siento haber puesto mi esperanza en ti y haber pensado que detrás de ti había todo un mundo. Siento haber subido las expectativas a punto de convertirte en la razón de mi existencia. Creía que estaba en lo cierto, que esta vez no iba a fallar. Pero fallé.

No, tú no sabías nada. Podías habértelo imaginado, pero estaba fuera de tu alcance. Yo maté el sueño, donde tu eras dueña de todo y nada valía más que una sonrisa tuya. Todo era perfecto. Pero no te disculpes, fui yo quien mató la ilusión.

Solo déjame decirte por fin lo maravillosa que eres. Que no hay ni un solo fallo en ti. Que tus ojos queman, como me quemo ahora por dentro. Dejáme recordarte que no hay otra luz mas fuerte que tú. Que los días existen por ti, para estar a tu lado. Solo déjame decirte por fin lo único que de verdad era solamente tuyo: Yo.

Y no mires atrás.
No pienses en mí.
Solo hazme un favor: sé feliz."

[Fin del acto final]

miércoles, 4 de mayo de 2011

lunes, 2 de mayo de 2011

Profundidad...

Y aunque me gritaban desde arriba que volviera, que todavía había esperanza, yo ya estaba lo suficientemente hundido como para no volver. La profundidad del olvido ya me había envuelto, y allí era donde quería estar.
"Dejadme aquí", pensaba, "no me queda nada ahí fuera."
Poco a poco me sumergía, dejándome llevar, mientras veía como se distorsionaba cada vez más tu imagen hasta que no quedaron más que débiles rayos de luna brillando ante mis ojos. Fuimos un final sin principio, un cuento que nunca empezó. Y a pesar de todo, quiero desaparecer, hundirme y no volver a flotar.
Aquí estaré en paz. Aquí descansaré de ti.

Porque tú no sabes quién soy, ni yo quién eres...
Y tal vez nunca lo sepamos...

viernes, 29 de abril de 2011

Alegría...

Es el miedo lo que me hace temblar.
El miedo a perderte sin ni siquiera haberte tenido.
Porque me pueden las ansias si sé que voy a verte.
Me pueden los nervios cuando te veo llegar...
No es inseguridad, es que temo no volverte a ver cada vez que nos despedimos.
Porque no quiero que te vayas.
No quiero ser uno más, quiero ser el único...
Es la nostalgia de haber vivido tantas veces ese momento contigo,
pero tan solo en mi mente.
Porque sufro cada vez que no se hace realidad,
a pesar de que ya eres mucho más de lo que pudiera esperar...

Es la alegría de cada segundo que siento cada vez que estoy junto a ti lo que me mantiene vivo.
Lo que ahuyenta el miedo, acaba con el temor y mata la nostalgia.
Con esa alegría quiero vivir...
Esa alegría eres tú...

miércoles, 20 de abril de 2011

jueves, 14 de abril de 2011

Te odio...

Te odio por enseñarme a amarte. Te odio por sacar lo mejor de mí.
Te odio por todos tus gestos perfectos y tu inagotable paciencia.
Te odio por enamorarme. Te odio por tus ojos, por tu mirada infinita.
Te odio por hacerme luchar por algo que vale la pena.
Te odio por darme esperanza. Te odio por hacerme sonreír.
Te odio por cada mañana que desperté pensando en ti.

Hay otras mil razones y aun así te seguiré odiando.
Te odio porque un día te fuiste... y eres la única que me ha hecho sentir así...

Sé que te amaré.

Sé que te amaré
Durante toda mi vida te amaré
En cada despedida te amaré

Desesperadamente, sé que te amaré

Y cada uno de mis versos

Será para decirte
Que sé que te amaré

Toda mi vida

Sé que lloraré 
En cada ausencia tuya lloraré

Y cada vez que vuelvas apagarás 
Lo que esa ausencia tuya me causó


Sé que sufriré 
La eterna desventura de vivir
La espera de vivir a tu lado

Toda mi vida




[Eu sei que vou te amar - Vinícius de Moraes]

sábado, 2 de abril de 2011

Destino...

Me despido de los ojos que me hicieron volver a creer,
De los días calurosos y la brisa refrescante,
De los sueños que quedaron por cumplir,
De tus ojos, tus días y tus sueños...

Echaré de menos el toque de esas manos,
Las tardes viendo el sol caer,
Mi ilusión haciéndose realidad,
Tus manos, tus tardes y tu ilusión...

No volveré a oír la voz que me hacía temblar,
Las noches que flotaban mientras estaba a tu lado,
La esperanza escapándoseme de las manos suavemente,
Tu voz, tus noches y tu esperanza...

Adiós... te echaré de menos... pero tengo que irme...
Porque si mi destino es estar lejos de ti, no quiero vivirlo...

viernes, 1 de abril de 2011

miércoles, 30 de marzo de 2011

Hechizos...

- Oye, ¿quién te ha dado a ti el derecho lanzarme un hechizo?
- ¿Yo? ¿De qué hablas?
- Sí. Desde que te conozco no puedo parar de pensar en ti. Me acuesto pensando en qué puedo hacer para que me quieras y me despierto imaginando que estarás a mi lado. Me paso el día construyendo escenarios imaginarios en los que te enamoras de mí y somos felices. Dime, ¿qué me has hecho?

martes, 29 de marzo de 2011

Insomnio...

Eres tú entrando en mi cabeza por las noches sin pedir permiso, acelerándome el pulso e impidiendo que sueñe contigo...
Eres tú volando entre mis pensamientos no dejando que me sumerja en el vacío de ti que hay cuando no estoy despierto...
Eres tú hablándome, repitiendo mi nombre y haciendo retumbar tu voz, que no consigo olvidar al despertar...
Eres tú imprimiendo esa sonrisa de pena y alegría en mi boca, porque me recuerdas que mi locura va en aumento si pienso en ti...
Eres tú vestida de noche y luna quedándote a vivir para siempre en los mejores recuerdos de una vida...

...el insomnio no existe
...insomnio eres tú pidiendo que no te olvide

lunes, 28 de marzo de 2011

Congelado...

"¿A qué has venido aquí otra vez?"
Le pregunta mi mente a tu recuerdo.
"¿No fue suficiente entregarte todo mi tiempo?"

Pero ahí te quedas tú...
Parada, sin decir nada...
Con la mirada fija en mí...
Congelando lo poco que me queda de mi alma.

jueves, 24 de marzo de 2011

No puedo morirme...

No sé bien quién eres y no sabes quién soy, pero espero que algún día lleguemos a ser, todo lo que vi al mirarme en tus ojos. Y puede que haya millones de personas ahí fuera, pero solo me importas tú.

Ven conmigo, lo nuestro será grande. Tanto que el que el tiempo jamás olvidará lo que fuimos.Y puede que la vida se pare a mirarnos y sienta envidia. Pero mañana será tarde, quiero quererte hoy.

Me tocaste con tu mano y resucité estando vivo.
Perdóname, te escuchaba atentamente, pero me perdí en las olas de tu voz.
Déjalo todo atrás, menos tu pequeño gesto al reír.
Sígueme, ¿has volado alguna vez?

Y cuando todo acabe, nos acordaremos de cómo era tocar la perfección.
De los días soleados y las noches sin final.
De jugar a que somos infinitos y que no hay tiempo que perder.
¿Cuando todo acabe? No habrá más días que vivir, porque nunca habrá un fin.

Podré no encontrar el final de mi camino.
Podré no volver a ver la luz del día.
Podré no ganar mi última batalla.
Pero no puedo morirme sin haberte amado.

lunes, 21 de marzo de 2011

Contando...

Toda la semana evitando pensar en ti...
Contando cada una de las veces que pasabas por mi mente...
Y has tenido que aparecer y explotar el contador...

domingo, 20 de marzo de 2011

Tócame...


Tócame hoy…
Necesito sentir tus manos, necesito aunque sea rozar tu piel…
Llévame a ese lugar nuestro, allí donde sabemos que no hay nadie más, ni tú, ni yo, solo nosotros…
Que tus labios rocen con ternura los míos…
Esquívame y juega conmigo como solo tú sabes hacer…
Manda señales desde tus manos a las mías, en ese lenguaje que nadie más podría interpretar...
Mírame a los ojos… Muérdeme la oreja, bésame el cuello y hazme cosquillas…
Vuelve a mirarme y déjame vivir en tu mirada…
Espera, que quito el mechón que ahora tapa tu rostro…
Acaríciame con tus manos, y hazme revivir ese instante una y otra vez…
Sonríe, quiero volver a enamorarme de ti…
Ahora abrázame, sabes bien que en en tus brazos me siento como en casa…
Quiero que pongas esa carita de “me vuelves loca”…
Sí, muérdete el labio y aunque no lo digas ahora, piensa que me quieres…
Sabes que me encanta que toques mi nariz con la tuya…
Bésame una vez más, quiero que este momento sea infinito, una eternidad…
No existe, ni existirá jamás un lugar igual a éste…

Déjame contarte la primera tontería que se me ocurra…
Escúchame y responde como si fuera un problema existencial…
Vamos a pensar que tenemos todo el tiempo del mundo…
Ríete de mis chistes malos… Ríete de mí si quieres, me encanta tu risa…
Hazme pensar que existe un mundo mejor, y que está aquí justo a tu lado...
Quiero sentir tu fragancia, no me basta con el recuerdo, necesito respirarte...
Dime que parezco un perro al olisquearte y vuelve a reír por favor…
¿Te he dicho alguna vez lo que no daría por quedarme aquí contigo?
Si aún no lo he hecho es que no he encontrado tal cosa…

¿Por qué no extendemos nuestras alas y volamos juntos?
Perdámonos en cualquier lado, no importa dónde, solo importa que estés allí…
Borremos las palabras “fin”, “tristeza” y “dolor” de nuestro diccionario…
Deja de estar tan solo en mis sueños…
Quiero acariciar tu corazón con aquellas dos palabras…
Permíteme hacer que la realidad sea mejor que la más pura fantasía…
Si me dejas viviré por ti, y por ti viviría cada día…

sábado, 19 de marzo de 2011

No existo sin ti

Yo lo sé y tú lo sabes, pues la vida lo quiso así
Que nada en este mundo te llevará lejos de mí
Yo lo sé y tú lo sabes, que la distancia no existe
Que todo gran amor, solo es grande si es triste
Por eso, mi amor, no tengas miedo de sufrir
Pues todos los caminos me encaminan hacia ti
Así como el océano solo es bello con su luna
Así como una canción solo tiene sentido si se canta
Así como una nube solo existe con la lluvia
Así como un poeta solo es grande si sufre
Así como vivir, sin amor no es vivir
No eres nada sin mí y yo no existo sin ti

[ Eu não existo sem você - Vinícius de Moraes ] 

jueves, 17 de marzo de 2011

Distancia

Perdóname por hacer que la distancia entre nosotros sea mayor que la que nos separa.

Nos vemos...

No. Esto no es un "adiós"...

A ti, que me enseñaste a querer y con el paso del tiempo aprendí a amar... hasta luego...
A la chica que me enseñó a sentir y junto a ti aprendí a vivir... hasta pronto...
Tú que me enseñaste a decir las cosas sin hablar... ya nos veremos...
Tú, el motivo por el que aprendí a luchar... buenas noches...

Porque un adiós significa eternidad... y estoy seguro que algún día, de alguna forma, volveremos a vernos y todo será diferente...

Ayer...

Lloré tanto que se me acabaron las lágrimas...

martes, 15 de marzo de 2011

Lo confieso...

Sé que no dije todo lo que tenía que decir, ni callé todo lo que debía callar...
Pero no pasó ni un solo día en el que no te dijera lo loco que me volvía tu mirada...

Sé que a veces no fui lo suficientemente fuerte, y otras veces hice que perdieras las fuerzas...
Pero no había noche en que no te abrazara con fuerza haciendo que lo demás dejara de existir...

Sé que no he sido el mejor amante, ni el peor amado...
Pero hice todo lo posible para que cada día te sintieras el centro del universo...

Sé que hice tantas cosas y dejé de hacer tantas otras...
Pero no me arrepiento de haberte tenido... de haberte querido...


Pero... y si no se hubieran cruzado nuestros caminos... ¿a dónde se hubiera ido toda la pasión?

domingo, 20 de febrero de 2011

Entre todos.. solo tú.. (3)


Entonces cuando se levantó y se dirigía a ella esquivando las mesas y sillas que les separaban, Dani vio como se frustraba su plan perfecto. Ella había recibido una llamada y se había puesto de pie mirando por la ventana, como si buscara a alguien. “Su voz. Al menos he escuchado su voz”. Disimuladamente se dirigió al baño y se miró al espejo pensando que era la persona más estúpida sobre la faz de la Tierra. “¿Cómo no iba a tener a alguien esa chica? ¿Y qué pensaría si yo le hubiera hablado así sin más? Pero, ¿quién será él?”, pensó. Se apresuró a salir en busca de ese hombre perfecto que probablemente la tuviera entre sus brazos cada noche, como se imaginaba. Al salir, ella ya no estaba y sin pensarlo un segundo salió a la calle, como si realmente le importara mucho quién era ese desconocido. Y la vida le dio un poco más de esperanza. Dani no se encontró a un hombre que le sacara dos cabezas, ni un armario empotrado en un cuerpo masculino. Dani se encontró a una madre y una hija con su pequeño perro. Bajaban juntas hacia la plaza de Ópera e instintivamente las siguió. Él pensaba que sentía que estaba haciendo algo mal, se sentía como un acosador, aunque la idea de agente secreto o detective le gustaba más.

Se sentaron en uno de los bancos que había cerca de la boca del metro y estuvieron allí hablando. Dani, buscó un sitio donde pudiera espiar. Mejor dicho, observar tranquilamente. Mientras tanto seguía leyendo su libro, sin quitar ojo de la escena y tras alrededor de una hora. Alrededor de una hora es impreciso, Dani lo contó: cincuenta y dos minutos, la mujer, la niña y su perro se marcharon dejándola sola, con una sonrisa en la boca. “Su sonrisa. Eso tampoco lo había visto antes.”

Pero Dani ya no se atrevió a acercarse a ella y empezó a repasar su lectura ya que no había logrado concentrarse antes. Y otra vez volvía a levantar la mirada, para ver qué hacía aquella chica. La ‘curiosidad’ seguía llamando a su puerta. Hasta que después de un rato en el que lograba comprender lo que leía alguien le habló:

- Hola. Me gusta mucho ese libro. ¿Es la primera vez que lo lees?

Cuando vio quién era casi no le salieron las palabras. Es más, no le salieron palabras, sino sonidos de su boca, sin sentido. Al final, solo asintió.

- Me llamo…

“Es ella… me está hablando y me va a decir cómo se llama…”

viernes, 18 de febrero de 2011

Entre todos.. solo tú.. (2)

Amanecía otra fría mañana de invierno en Madrid, algo a lo que ya se había acostumbrado. Cada día era lo mismo, levantarse, desayunar, ir a la universidad, comer, ir al trabajo, volver a casa, cenar y dormir. Aun así siempre le sobraba algo de tiempo libre para leer, ver una película o estudiar, pero la monotonía y la rutina últimamente le estaban volviendo loco.

Aunque esa mañana, Dani sentía algo diferente. Esa mañana tenía esperanza. Alguien podría decirle que es un iluso o simplemente tonto, pero esa ilusión le ardía en el corazón, por mucho que luchara contra ella. “Quiero volver a verla”, se decía. Intentó coger el mismo tren y estar a la misma hora. No podía equivocarse. En realidad, nunca lo había hecho, pero él quería asegurarse de que estaba a la misma hora en el mismo sitio, para poder encontrarse otra vez con aquella chica tan especial. Pero ese día no apareció. Ni al siguiente. Ni al otro. Y cada día que no la veía, era un día en el que estaba incómodo, en el que no podía dormir, en el que conjeturaba sobre la posibilidad de haberse equivocado de hora y montaba escenarios imaginarios donde sin su odiosa timidez, conseguía hablar con ella y… “Su nombre”, dijo, “¿Cómo se llamará?”. Empezó un pequeño juego donde intentaba ponerle un nombre a aquella cara, a aquellos ojos, pero sin un resultado positivo. Ninguno era bastante convincente. Hasta que un día volvió a verla.

No fue en el vagón del metro, donde la buscó y esperó durante varios días. Varios días es impreciso, Dani los contó: fueron diecisiete días. Sino un sábado por la tarde, sentado en el Starbucks al que solía acudir para leer tranquilamente. Él ya se había hecho con el monopolio del sillón que estaba pegado a la pared, justo enfrente de la ventana, para así poder mirar de vez en cuando al gentío que pasaba sin parar por la transitada calle Arenal. Fue en uno de esos sorbos largos que daba al café, cuando hizo una pequeña pausa para distraer su mente y asimilar lo que estaba leyendo. Esta vez no se quedó mirando a la gente pasando con sus compras por la calle. Miró al grupo de amigos que estaba en la mesa de al lado. Y no, no la encontró allí. Sino el la mesa de la otra esquina, sola, con un cuaderno en la mano, un bolígrafo en la otra y los cascos puestos. “Debería acercarme y preguntarle al menos cómo se llama”, pensó. “Eso acabaría con días de tortura, pero no sería ‘normal’”. “Hola, ¿cómo te llamas? Vale, solo quería saber tu nombre. Qué idiota sería”.

Dani recordó las miles de historias que había leído, en algunas de ellas había amor y romances. Aquellos caballeros que luchaban en las guerras más duras y se enfrentaban a las bestias mas fieras, y sabían qué decir en el momento de encontrarse con su amada. Aquellos encantadores personajes que sabían cómo conquistar a la chica que les gustaba con la idea más original, de la forma más espectacular posible. Él tenía ‘curiosidad’, que era lo que lo impulsaba. Pero también tenía vergüenza, que parecía aun mas fuerte. Al fin, sin saber cómo ni por qué, decidió levantarse y acercarse a ella. “Cualquier excusa será buena: qué escribes, qué escuchas, qué bebes”, pensaba. 

jueves, 17 de febrero de 2011

Entre todos.. solo tú.. (1)

Dos días antes, al subir al metro Dani se sentó y se zambulló en su libro de la semana, como tenía por costumbre. Pasaban las estaciones y Dani no se desconcentraba ni un solo momento de su lectura. Él pensaba que la gente que viajaba en los trenes del metro de Madrid no tenían nada para él. Ni para él ni para nadie. Odiaba la lejanía de las personas que a veces aún estando tan cerca físicamente, se alejaban tantos los unos de los otros. Incluso pensaba que había cierto asco y no recelo en la mirada de los viajeros. No, el metro era solo un medio de transporte, no un sitio para conocer a gente. Pero tras una pequeña sacudida del vagón que supuso una vía de escape de su perfecto mundo literario le permitió ver que a su lado se encontraba alguien diferente. O al menos eso pensó. “Tiene un brillo distinto a los demás en los ojos”, se dijo a sí mismo, dándose cuenta de que, a pesar de que fueron tan solo unos segundos, era demasiado tiempo para estar mirando fijamente a una persona. Dani no consiguió concentrarse del todo en su libro, sentía un cosquilleo al que llamó ‘curiosidad’. Dani sintió ‘curiosidad’ por aquella chica. Y esa curiosidad casi hizo que se pasara de parada. Le dio tiempo a bajarse y también a dejarse su vergüenza en el vagón, corriendo como un poseso y saltando justo antes de que se cerraran las puertas.

Dani era un chico algo tímido, aunque de vez en cuando le podía la curiosidad. No, no la misma que había sentido esa mañana. Eso era algo que no había podido explicarse, algo para lo que no había encontrado aun una palabra apropiada. El resto del día se desarrolló con la rutinaria normalidad con la que pasaban los días. Sus días.

Al día siguiente, habiendo olvidado ya lo que había pasado el día anterior se sentó en su habitual sitio en el vagón y sacó su libro, volviendo a su fortaleza subterránea. Allí protegido de esas personas vacías y sin sentimientos, que es lo que pensaba de sus compañeros de viaje cada vez que subía al tren. Pero allí apareció ella otra vez. Dos paradas después de la suya se subió y esta vez se sentó enfrente. Volvió a entrarle la ‘curiosidad’. Volvió a sentirse extraño y a veces, queriéndolo o no, miraba disimuladamente a la chica de enfrente. No era muy alta y sí algo delgada. Su pelo era rizado y “oscuro como la noche”, pensó recordando algunos de los libros que había leído. Lo que realmente le gustaba eran sus ojos negros. “Porque transmiten algo. Y quiero saber qué es”. Entonces sus miradas se cruzaron y el pánico inundó la mente de Dani, haciendo que la desviara rápidamente mientras su libro se caía con las páginas abiertas hacia el suelo. Lo cogió avergonzado y se levantó como si ya tuviera que bajarse.
Ese día no logró quitarse ese rostro de su cabeza. Aquella mirada le había fulminado. La ‘curiosidad’ no le dejaba en paz y estuvo todo el día pensando en el momento en que ella lo miró. “Ese momento fue mágico”, pensaba.

martes, 15 de febrero de 2011

Películas..

- Pero, ¿qué te pasa?
- Es algo muy raro. No me vas a creer.
- Bueno, inténtalo.
- Vale. ¿Sabes esas películas donde el personaje, por alguna razón, deja apagar la llama de su amor hacia su pareja y algo le permite volver al pasado para que se dé cuenta de lo que ha perdido? ¿Sabes cuando vuelve a un tiempo antes de haberla conocido y sabe que tiene que conquistarla y conseguir que se enamoré de él como sea porque sabe que es la persona con la que quiere pasar el resto de su vida? Siento lo mismo contigo, pero sin viajes en el tiempo..

viernes, 11 de febrero de 2011

Lo siento, he vuelto a soñar contigo esta noche. Y ya van mil. Estás tanto tiempo en mi cabeza que ya ni siquiera sé si eres real. Solo hay algo que me hace volver en mí: oír tu voz. Entre tanto, vuelo de recuerdo en recuerdo sobreviviendo de lo que me das. Y cuando no puedo dormir, cierro los ojos y sueño por mí mismo.

Te he estado buscando toda mi vida y no te dejaré marchar. No ahora. Ni nunca. Lo único que quiero es despertar a tu lado cada mañana del resto de mi vida.

Y a pesar de que ahora no puedas oírme, volveré a cantar aquella canción. Esa que habla de ti. Solo de ti. Porque es perfecta.

Sé que a veces no calculo la profundidad de mis palabras. Solo perdóname si te amo demasiado. Pero para mí no eres una opción más. Eres mi destino.

jueves, 10 de febrero de 2011

T-24

Ya casi podía ver la cara de la muerte, ya presentía su olor en el aire. El pánico se había adueñado de Elena y a pesar de que intentaba guardar algo las formas, reconozco que estaba atemorizado. La guardia nacional llegaría en cualquier momento y no dudaría en disparar a matar.

- Dime, rápido... tu color favorito, tu hobby y el sueño de tu vida... - dije
- ¿Para qué quieres saberlo? En un rato se habrá acabado todo.
- Es que no quiero morir pensando que no sabía nada de la chica que me volvió loco.

Vi como sentimientos de rabia y dolor inundaban la cabeza de Elena.

- Azul. Tocar el piano. Tener una casa de madera frente al mar - dijo y empezó a llorar.
- No llores. Te voy a sacar de aquí y tendrás una casa azul de madera frente al mar y un piano al lado de la ventana. Te lo prometo.

miércoles, 9 de febrero de 2011

T-53


Como fuera de sí se dio la vuelta bruscamente, miró fijamente al horizonte y a las lejanas torres de humo que se multiplicaban cada día sobre la ciudad. Al acercarme pude ver algo más allá de sus húmedos ojos, algo más allá de aquella lágrima silenciosa que bajaba lentamente sobre su rostro. Pude ver algo que no había podido ver antes en sus ojos: la desesperación de no saber qué hacer, de no saber qué va a pasar. Entonces cuando bajé la mirada habló.

- ¿Qué quieres Mario?
- ¿Qué quieres decir? – respondí con duda.
- ¿Qué quieres en esta vida? ¿Has visto lo que está pasando? ¿Qué quieres?

No podía pensar. Mi mente estaba nublada. Así que como pocas veces en la vida dejé que las palabras fluyeran. No sé de donde salieron, pero estaba seguro de todo lo que quería decir.

- Nunca he estado seguro de nada en mi vida. Siempre he hecho las cosas pensando en una alternativa. Pensando que si algo fallaba tenía una vía de escape. Para mí. – paré un segundo y le di la vuelta mirándola a los ojos – Pero ahora mismo hay una cosa de la que estoy seguro. Te quiero a ti. No me preguntes cómo. Ni siquiera yo lo sé, pero desde el momento en que te conocí, supe en lo más profundo de mi alma que tu eras la persona con la que querría pasar el resto de mi vida. Todo lo demás no vale para nada si al final no vivo a tu lado, si al final no muero junto a ti. – noté como rápidamente se me encharcaban los ojos – Déjame demostrarte que tengo razón, solo me hará falta esta oportunidad. Será la única, porque la próxima vez que nos separemos será cuando este tenebroso mundo haya llegado a su fin.

- ¿Y qué vamos a hacer? No quiero volver a perderte.

- En todo este tiempo lejos de ti no he dejado de pensar en el momento de volver a verte, de volver a abrazarte. Echaba de menos tus ojos, tu mirada. Esa mirada tuya que me hace sentir la suerte que tengo de haberte encontrado. Esa mirada que sabes que derrite hasta la parte más profunda de mi ser. No quiero volver a alejarme, porque si algún día te pierdo, nada más valdrá la pena. No tendré ninguna otra razón para seguir viviendo. – se echó sobre mis brazos y aun me dio tiempo de susurrarle al oído – Me voy a quedar contigo. Nada nunca me alejará de ti. Ni siquiera el tiempo, que derretirá nuestros huesos y al fin estaremos juntos para siempre.