lunes, 2 de mayo de 2011

Profundidad...

Y aunque me gritaban desde arriba que volviera, que todavía había esperanza, yo ya estaba lo suficientemente hundido como para no volver. La profundidad del olvido ya me había envuelto, y allí era donde quería estar.
"Dejadme aquí", pensaba, "no me queda nada ahí fuera."
Poco a poco me sumergía, dejándome llevar, mientras veía como se distorsionaba cada vez más tu imagen hasta que no quedaron más que débiles rayos de luna brillando ante mis ojos. Fuimos un final sin principio, un cuento que nunca empezó. Y a pesar de todo, quiero desaparecer, hundirme y no volver a flotar.
Aquí estaré en paz. Aquí descansaré de ti.

Porque tú no sabes quién soy, ni yo quién eres...
Y tal vez nunca lo sepamos...

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