Te odio por enseñarme a amarte. Te odio por sacar lo mejor de mí.
Te odio por todos tus gestos perfectos y tu inagotable paciencia.
Te odio por enamorarme. Te odio por tus ojos, por tu mirada infinita.
Te odio por hacerme luchar por algo que vale la pena.
Te odio por darme esperanza. Te odio por hacerme sonreír.
Te odio por cada mañana que desperté pensando en ti.
Hay otras mil razones y aun así te seguiré odiando.
Te odio porque un día te fuiste... y eres la única que me ha hecho sentir así...
Cada vez creo menos en el tópico de "Hay muchos peces en el mar".
ResponderEliminar